Hoy ha sido un extraño y entrañable día.Si a la mañana la podemos clasificar de absurda, como cada lunes a la cena, la cocina C del bloque 3 se reunia para un dia de comida internacional, el turno de hoy: Suiza.
Después de un extraño plato de pasta combinando salsa salada con una compota dulce de una fruta que aun intento averiguar, las dos amigas que venían a visitar a Marco, nuestro anfitrión en la velada, nos sirvieron una bebida típica del montañismo suizo basada en café, azucar y un licor raro de frutas. Con lo que no cuentan es que en España, si por algo tenemos fama, es de alcohólicos. Lo acompañamos con un pastel horneado y decorado con cipotillos de mazapán. Lo único en claro que sacamos de la noche fue la búsqueda de un novio no-japones (abstenerse bajitos) para nuestra oriental favorita Tomoko (no se si bien escrito pero a quién le importa, dormiremos igual). Pobrecilla, le cuesta entender el idioma y nosotros no ayudamos a la comprensión del termino “bajito ó cortita”.
Mañana después de absurdas horas de clase, un pic-nic campestre-costero-portuario, si el tiempo lo permite. Y aquí el tiempo es como un portero de discoteca, siempre jodiendo.